El gobernador, Juan Manzur, junto a su esposa, Sandra Mattar, el vicegobernador, Osvaldo Jaldo, y intendente capitalino Germán Alfaro encabezaron el izamiento de la Bandera, a cargo de soldados del Regimiento 10 infantería General Racedo y se entonó el Himno Nacional Argentino.

Se realizó en Casa Histórica, en el marco de los actos por los festejos del 204 Aniversario de la Independencia argentina.

Acompañaron al primer mandatario, funcionarios, autoridades municipales, legisladores. Miembros de ellas fuerzas armadas, de seguridad nacional y provincial.

¿QUÉ FESTEJAMOS EL 9 DE JULIO?

Pasaron ya más de 200 años desde que un grupo de “ciudadanos ilustres” o “patriotas”, se determinaron a concluir un proceso que se inició el 25 de mayo de 1810: declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Volvamos. Un grupo de “ciudadanos ilustres” se reunió en lo que hoy denominamos Casa Histórica, (en ese momento era simplemente una casa). ¿Por qué digo “ciudadanos ilustres”?
En general, cuando hablamos de los protagonistas y personas destacadas de esa época, nos damos con que todos ellos eran integrantes de una elite social. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente, que pertenecían a los sectores más privilegiados o pudientes.
Ahora bien, ¿Qué tiene de espectacular, que unos cuantos hombres letrados, se junten a firmar el acta que declare que somos libres e independientes de cualquier dominación extranjera? ¿Dónde está la epopeya histórica de la que tanto se habla?

Epopeya: narración que cuenta las hazañas legendarias de personajes heroicos, que dan origen a un pueblo. Si esto es así, qué tiene, entonces, de espectacular juntarse a firmar un acta.

Imagino que a estas alturas debemos estar contrariados porque, por un lado, año tras año, celebramos la gran hazaña del 9 de Julio y, por otro, vemos que un grupo minoritario de personas se juntó a firmar un acta.

Ahí, reside el problema fundamental. Pensamos o creemos que el 9 de Julio es simplemente eso: “la declaración de independencia” y que todo se agota allí. Que error, que injusto para con nuestro propio pasado, porque el 9 de Julio se inicia con una revolución y una guerra el 25 de mayo de 1810, y ni siquiera termina con la declaración de independencia, sino bastante tiempo después. Tenemos que dejar de pensar primero a nuestras fechas patrias como eventos separados y aislados, porque casi todos hacen referencia a un mismo proceso, y para entenderlos, debemos comprender la magnitud y el alcance de dos palabras claves que lo definen: Revolución y Guerra.

Es así que dejamos de ver solo a un grupo de héroes ilustrados, de los sectores privilegiados de la sociedad, para poder ver a todo un pueblo movilizado y alterado por completo detrás de una causa, ocupando un papel protagónico y fundamental.

¿Es posible que un grupo de personas solas, hubieran podido llevar adelante una revolución y una guerra contra una de las grandes potencias imperiales de la época? Sin el apoyo y el respaldo de todo un pueblo, que se esforzó y sacrificó, hasta límites que hoy nos es muy difícil imaginar, hubiera sido imposible. Solo por poner un ejemplo, pensemos en el éxodo jujeño: familias enteras que abandonan y destruyen todas sus pertenencias, dejan sus hogares y se van, no para salvarse, sino para después también tener que participar de otra batalla.
Muchas veces, cometemos el error de ver la historia o nuestro pasado como algo dado. Como que lo que sucedió, era lo que tenía que ser. Pensar así, puede ser perjudicial para una sociedad, para un pueblo y para uno mismo como individuo. ¿Por qué?, pues porque nos pone en una postura muy cómoda y simplista. Pensamos que las cosas suceden porque sí, o porque otros se encargan de que así sea, o tal vez el destino así lo quiso. Entonces, nos sentamos como simples espectadores de la vida. Nos estamos olvidando que los protagonistas de la historia somos nosotros, de tal manera que, si queremos modificar algo, tenemos que hacerlo nosotros mismos. Primero yo, como individuo, y luego nosotros como sociedad; porque un hombre o una mujer solos, por más que quieran y por importantes que sean, muy poco pueden hacer. Por el contrario, muchas personas juntas y unidas bajo un mismo objetivo, pueden tener logros mucho más grandes. No es un simple cliché decir que juntos podemos lograr grandes cosas, la historia y nuestro pasado, dan fe de eso.

Columnista: Juan Manuel Gómez

Fuente: Sobre Tablas

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