Los Serrano y los Cuello viven hace décadas en un paraje conocido como Las Juntas, en la localidad de Los Agudo, distante 20 kilómetros de la ciudad de Aguilares, sobre la ruta provincial 301 que, a esa altura, no es más que una descuidada huella de tierra. Son vecinos desde siempre y, todo ese tiempo, estuvieon enfrentados por la posesión de los espacios sin demarcar que rodean sus precarias viviendas.


Las disputas nunca revistieron gravedad, pero era cuestión de tiempo. Bastó que Facundo Gabriel Serrano, de 20 años, decidiera excavar los pozos donde irían los postes de un corral cerca de su casa, para que Eduardo Cuello se presentara, acompañado por un puñado de allegados, a reclamarle esa actitud armado con un revolver que usó para asestarle un disparo en el pecho, que le costó la vida en pocos minutos.


Su tío, Juan Serrano, quien lo acompañaba, recibió otro balazo en el rostro. Daniel, hermano de Facundo, fue quien los asistió subiéndolos a una camioneta en la que los trasladaron al hospital de Aguilares mientras el agresor y sus tres cómplices escapaban. Pero Facundo no resistió y falleció en el camino.


Juan fue derivado a Concepción, donde quedó internado en grave estado. Minutos después la Policía logró detener al sujeto señalado por los testigos como el autor de los disparos. Así se supo de la causa de la disputa: una parcela de 20 metros cuadrados que el joven fallecido quería usar como corral para sus animales.


En cuestión de horas, el paraje se llenó de policías. Personal de Infantería se ubicó entre las casas que se fueron costruyendo con los años, a medida que ambas familias crecían. La idea era evitar un posible acto de venganza de los Serrano, enterados del deceso de Facundo y del shock nervioso sufrido por su madre cuando se enteró de la trágica noticia.


Las dos familias son las únicas que habitan la zona, un predio con un radio de más de dos kilómetros delimitado por el río Medinas. Pero la disputa se concentra en ese pequeño espacio de sólo cincuenta metros que separa las casas y que desde el sábado, está manchado de sangre.

Fuente: Contexto Tucumán

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