El Ministerio de Economía, comandado por Martín Guzmán, anunció esta mañana que el Tesoro dejará de pedir asistencias del Banco Central hasta fin de año y que buscará financiarse a través de la emisión de deuda; los economistas advierten que puede haber riesgos si se utilizan las utilidades del Cent.

Tras una semana de “garrote” para bajar los tipos de cambio paralelos-con intervenciones directas y llamados incluidos- el Gobierno intentó seguir cubriendo la tormenta en el frente económico con anuncios sobre los pasos a seguir para financiarse.

Por un lado, señaló que hasta fin de año no se solicitarán asistencias del Banco Central al Tesoro en forma de adelantos transitorios, lo que constituye, en otras palabras, emisión. Por el otro, apuntó que el objetivo es financiarse a través de la colocación de deuda.
En un comunicado titulado Gestión de la Política Fiscal en el último bimestre de 2020, el Ministerio de Economía quiso complementar sus acciones directas para bajar la brecha con una señal al mercado. No es casualidad que el mensaje se haya difundido cerca de las 9 de la mañana, cuando todavía la rueda del dólar no había comenzado.

El texto explica el sendero de la política fiscal para lo que queda del año: apunta a renovar la totalidad de los vencimientos de capital e intereses y obtener financiamiento neto de mercado por hasta un 10% respecto del total de vencimientos de dicho período. “Cualquier incremento de financiamiento neto que supere ese umbral será destinado a reducir adicionalmente el nivel de asistencia del Banco Central”, añade.

Concluye que esas acciones crearán “un puente de previsibilidad entre la ejecución presupuestaria del corriente año y el presupuesto 2021, que contempla una considerable reducción de las necesidades de financiamiento y del crédito del Banco Central al Gobierno”.

Ese es el mensaje que la Casa Rosada difunde desde hace al menos 10 días: la señal es que, de ahora en adelante, se dependerá menos de la emisión monetaria para financiar al fisco. Esa emisión es, en gran parte, la que genera presión sobre la brecha cambiaria, ya que muchos de los pesos excedentes se van al dólar.

Con todas las restricciones en el oficial, la alternativa son los tipos de cambio paralelos, como el blue y el contado con liquidación, que el mes pasado llegaron a niveles récord de $195 y $181 respectivamente.

“El mensaje va en la dirección correcta y apunta al tema de fondo que venimos señalando los economistas hace tiempo, el de la consistencia fiscal y monetaria”, señala Lorena Giorgio, economista principal en EconViews. Estima que, de todos modos, el Tesoro deberá cubrir un déficit primario de alrededor de 1,3 puntos del PBI en los dos últimos meses del año. “Por lo tanto, el Tesoro aún necesitará algo de asistencia del Central, que podría ser en forma de transferencia de utilidades, para cubrir el rojo primario hasta fin de año”, advierte.
Esas utilidades (en otras palabras, las “ganancias” del Banco Central) representarían otra forma de emisión, señala Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. Explica que, durante diciembre del año pasado, se cambió la valuación de las letras intransferibles y los números del Central aumentaron “de un día para el otro”. Como no son una utilidad real, hay que materializarlas vía emisión.

El hecho de que el Gobierno advierta que no va a pedir más adelantos transitorios es, en realidad, algo que ya se sabía, dice el economista. Por como está dispuesto en el texto que regula las funciones y atribuciones de la autoridad monetaria (su carta orgánica) esta herramienta tiene un límite del 12% de la base monetaria y del 10% de la recaudación de los últimos 12 meses. Este año, ese “cupo” ya se llenó, detalla. En definitiva, dice Rajnerman, este comunicado intenta hacer del defecto una virtud.

Con respecto a las precisiones sobre el financiamiento, Giorgio apunta que podría derivar en una suba de tasas. “Si el Tesoro pretende obtener un 10% de financiamiento extra, indudablemente deberá subir tasas, o bien seguir asumiendo el gran riesgo que implica la deuda atada al tipo de cambio o indexada a la inflación, lo cual va en contra del camino de sustentabilidad que el Gobierno quiere mostrar”, resume.

El mensaje de esta mañana es buena noticia, agrega Fernando Marengo, socio y economista jefe de Arriazu Macroanalistas, pero hay que tener cuidado con respecto a cómo se implementará. “Si los bonos con los que el Gobierno piensa financiarse se los colocan a las entidades financieras que hoy tienen esa plata en Letras de Liquidez (Leliq), termina habiendo emisión”, puntualiza. El mecanismo es el siguiente: si se cancelan las Leliqs, el Central tiene que emitir pesos, con los que luego las entidades financieras comprarían el bono.
“En la medida en que la colocación de bonos vaya contra pasivos del BCRA, termina siendo una emisión monetaria”, apunta. Para que haya una esterilización real de los pesos que ya están en el mercado, habría que apuntar al financiamiento genuino, pero con los costos de una posible caída de la actividad económica por la suba de tasas, advierte.

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