En los últimos días dos aberrantes hechos conmocionaron a la provincia, teniendo como víctimas a menores de edad. Cómo es el protocolo para este tipo de casos y cómo cambió la legislación a través de los años.

Uno y seis. Estas son las edades de las dos últimas víctimas conocidas de abuso sexual infantil (ASI), que entre el pasado jueves y este lunes conmocionaron a Tucumán y que expusieron una vez la vulnearibilidad de los menores ante este problemática.

El primer hecho ocurrió el pasado jueves cerca del mediodía, cuando un vecino de barrio Sur vio que algo extraño ocurría dentro de un contenedor de basura. A los gritos, advirtió a otro transeúnte, que al abrir la puerta amarilla, encontró a un hombre intentando abusar de una niña.

El segundo caso de ASI pasó este lunes, cuando una mamá denunció que su bebé de un año había sido víctima de dos hombres, que al levantarlo de la calle, lo sometieron en las instalaciones del club Deportivo Famaillá.

Lo ocurrido se suma al de Abigail Riquel, la niña abusada y asesinada al noroeste de San Miguel de Tucumán en octubre y trae a la memoria el nombre Gregorio Evaristo Leiva, que tras ser beneficiado con prisión domiciliaria por la pandemia de Coronavirus, acosó durante días a su vecina de 12 años, lo que obligó a las autoridades a devolverlo al penal de Villa Urquiza.

Cambios en la legislación consiguieron que en las últimas dos décadas Argentina y Tucumán tuvieron un avance en la investigación y castigo de estos crímenes, hasta promover también la creación de un protocolo de abuso infantil que se aplica en la provincia.

Colomba María José Nasca, es abogada e integrante de la Fundación Pañuelos Amarillos de Tucumán, que desde septiembre de 2019 acompaña y defiende a víctimas de abuso sexual infantil.

En diálogo con eltucumano.com, la especialista explicó cómo funciona este protocolo en la provincia. “Empieza en el Hospital de Niños. Cualquier niño o niña que ha sido abusado tiene que recurrir al nosocomio donde se hacen todas las evaluaciones, porque si el niño comentó un abuso, la mamá no sabe si se contagió alguna enfermedad, si hay una lesión grave o si necesita curaciones”, detalla Nasca.

Llevar a los menores al hospital debe realizarse antes de ir a una comisaría o fiscalía a realizar la denuncia. “Cuando la mamá se entera que el niño ha sido abusado lo lleva al Hospital del Niños donde se inicia el protocolo. El médico lo revisa, la psicóloga lo entrevista y la denuncia la hace el mismo hospital, ya no la hace la mamá”, explica. “Incluso los niños quedan en guarda en el hospital de niños hasta que la fiscal decide quién se encargará de la protección del niño”, agrega la letrada.

Si el entorno de una víctima de abuso decide hacer la denuncia por su cuenta, una de las referentes de la fundación recomienda dirigirse al Centro de Atención y Orientación en Violencia Familiar, en calle Don Bosco al 1.800. “Ahí trabajan muy bien, primero porque tiene una psicóloga, una abogada y tienen un personal de la policía que hacen identikit para la identificación de la persona. Ahí se hace una evaluación de riesgo y ahí te mandan una psicóloga forense donde te entrevistan y te preguntan lo que estás denunciando”, cuenta Nasca destacando el trabajo realizado en la dependencia.

 ¿Se pueden prevenir los casos de ASI como el de los últimos días?

El caso del contenedor es algo sorprendente, porque nunca se escuchó una cosa así, de que sea en la vía pública, pero evidentemente el riesgo es mayor para los niños en situación de calle. 

La prevención es más para el adulto, para que el adulto tome conciencia de que tiene que cuidar al niño en todo momento. 

Cuando los abusos son intrafamiliares, prevenir es casi imposible porque se da una situación doméstica en toda la familia donde el niño no habla y los adultos no se dan cuenta porque son personas de extrema confianza. Cuando se habla de prevención o de Educación Sexual Integral, en realidad es para darle la posibilidad a los menores de poder hablarlo porque prevenir un abuso sexual como en estos dos casos que sucedieron en Tucumán es como decirle que los largamos a la jaula de los leones y que no te coman, porque los niños no tienen la fuerza para impedir el del delito.

¿Cómo cambió la legislación con respecto al abuso infantil en estos años?

Antes el abuso sexual era de instancia privada. Esto significaba que por ejemplo esos dos casos que hemos visto esta semana, sólo el papá o la mamá tenía la potestad de denunciarlo. Si ellos no denunciaban nadie podía hacer nada y la fiscal no podía investigar.

En el año 2018, el 29 de octubre, acabamos de cumplir 2 años, que dejó de ser de instancia privada para pasar a la pública (Ley 27.455). Si una persona ve lo que está pasando algo, como en ese contenedor, la fiscalía investiga de oficio, sin importar si la mamá quiere o no denunciar. Hasta septiembre del 2018 la fiscal debía esperar que haya una denuncia.

Antes para la legislación los niños eran como un objeto de derecho, que era como una propiedad del papá y de la mamá que decidían todo por él y eran quienes podían hacer la denuncia. Ahora en este momento el niño es sujeto de derecho, visto como la persona que puede ser hoy como lo explica el artículo 12 de la convención Interamericana de los derechos del Niño. 

Quiere decir que si el niño quiere hablar con un juez puede hacerlo y el juez puedes citarlo para que el niño cuenta su verdad. Incluso si el bebé es muy chiquito, el juez puede hacer un artículo 12 para ver si se encuentra en buenas condiciones, es como un cambio tremendo.

Fuente: el tucumano


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