El equipo de Russo cambió la imagen de la ida, fue muy superior a Racing a tal punto de hacer figura a Arias y dio vuelta la serie para convertirse en uno de los semifinalistas de la Copa.

Como en los mejores años. Los de gloria, los de grandes conquistas épicas. Los añorados. Como en los tiempos en los que nadie ponía en duda que el equipo podía revertir un apretado 0-1 en un partido de ida frente a un rival que había pateado una sola vez al arco. Así jugó Boca la revancha frente a Racing y lo aplastó, lo pasó por arriba. Fue 2-0, justo lo que necesitaba para pasar a semifinales, pero con sensación goleada moral (de los jugadores y del técnico) y fortalecimiento de un grupo que ahora va por todo. Lo espera Santos.

Si había dudas de lo que podía dar Boca después de la falta de actitud y reacción en Avellaneda, en los primeros minutos quedaron despejadas. Russo ajustó las piezas, hizo algunos movimientos, y los jugadores se mostraron de forma totalmente opuesta. No iban diez minutos que Boca ya había tenido cinco aproximaciones al arco rival, dos de ellas muy muy claras, una de Soldano y otra de Tevez, que empezaron a convertir a Gabriel Arias en figura.

La búsqueda xeneize inició siempre con paciencia hasta encontrar el mejor pase, con movilidad de Villa, Salvio y Tevez para encontrar espacios, y con Soldano corriendo todo y también como hombre de área. Con presión sobre el rival, en la salida, en la segunda jugada, sobre el que tiene la pelota y tapando a los receptores. La superioridad tuvo su premio a los 22 minutos, con un cabezazo de Salvio. Otro Boca.


Racing, en cambio, apostó por interceptar alguna pelota y salir disparado, uno con la pelota y varios en carrera para acompañar. No más que eso en el primer tiempo. Incluso después del 0-1.

Boca mantuvo la búsqueda después del primer gol, como quien no se conformó con el resultado que llevaba a los penales, pero Arias siguió salvando a su equipo, con otra tapada a Tevez y una doble atajada a Villa que evitó una goleada antes del entretiempo.

Beccacece, perdedor del duelo táctico, mandó dos cambios para intentar emparejar un partido que parecía que se le podía ir de las manos, con los ingresos de Cvitanich y Solari por Rojas y Fabricio Domínguez.

Pero el equipo de Russo, a diferencia de lo habitual, no modificó su idea ni bajó de marcha, mantuvo la agresividad y la intensidad, lo cual se vio reflejado en otras dos intervenciones increíbles de Arias frente a Soldano y un cierre salvador de Sigali. Hasta que Salvio cayó en el área y a los 15’ Villa metió el 2-0.

Ahí sí fue otro partido. Boca cedió la intención, empezó a cuidar el resultado que lo metía en semifinales y eligió apostar por alguna contra, mientras que Racing tuvo que jugársela con dos cambios más (Montoya y Alcaraz), porque estaba quedando afuera, y por primera vez empezó a manejar un poco la pelota. Así y todo, hubo para los dos lados: un remate de Alcaraz desde afuera que sacó Andrada; y un desborde de Fabra que Soldano no llegó a empujar por una uña y un derechazo de Villa que Arias mandó al córner…

El resultado dice 2-0, pero fue por goleada. Esto es Boca.



Fuente: Olé

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *