El PROYECTO de LEY del ABORTO que se encuentra en tratamiento ante el Senado, objetivamente establece:

Un régimen de aborto libre por el cual la madre, mediante la mera invocación de ciertas causales, puede abortar al niño/niña hasta el noveno mes de embarazo, asimilándose en los últimos meses a un verdadero régimen de infanticidio libre.

El proyecto tiene carácter eugenésico (racista). Autoriza practicar el aborto sin invocar ninguna causal hasta la semana 14. Se diferencia en eso de muchos regímenes de otros países, que solamente lo autorizan sin causales hasta la semana 12. La razón es médicamente clara: a partir de la semana 13/14 es posible detectar si el niño/niña padece síndrome de Down u otras malformaciones genéticas o físicas. La finalidad es poder liquidar libremente a estos niños/niñas, al sólo requerimiento de la madre si se detecta en la semana 13/14 (más allá de que puede hacerse después también, invocando causales).

El proyecto es hembrista. Al autorizar el aborto libre, la mujer puede hacerlo sin consentimiento del padre del niño (especialmente el marido o conviviente) que ninguna participación tiene en la decisión de abortar al niño/niña.
El padre se entera con posterioridad que la madre (lo que puede suceder hasta el noveno mes de embarazo) ha decidido terminar con la vida de su hijo, matándolo mediante un aborto.

El proyecto viola de modo flagrante la consciencia moral de los médicos, bajo sanciones penales en diferentes casos (si no practican el aborto/asesinato del niño/niña; o no lo derivan inmediatamente a un médico que lo practique). Como en los peores regímenes autoritarios (nazismo, fascismo, stalinismo, castrismo, chavismo) se instaura un régimen penal de verdaderos “presos de consciencia”. Pasmosamente, ello ocurrirá en la Argentina, con un régimen de persecución institucional desde el estado a nuestros médicos católicos (y también no-catolicos) cuya consciencia les impide colaborar de cualquier forma, activa o pasivamente, con un aborto.
No debe olvidarse que, para la religión católica, el aborto viola de modo directo el quinto mandamiento de la Ley de Dios, “No Matarás”, obligación que se agrava ante un niña/niño inocente. Es uno de los pecados que claman venganza al cielo, por la especialísima crueldad e inhumanidad de la que se encuentra revestido. Resulta insólito que las autoridades del INADI avalen esta ley, cuyo carácter discriminatorio respecto del carácter sagrado de la consciencia moral, y en materia laboral, contra los medidos católicos resulta constitucionalmente aberrante, como impropia de un país civilizado.

La Ley impone un régimen ideológico uniforme en materia escolar para todo el sistema educativo argentino, al disponer que todos los docentes (también contra sus íntimas convicciones éticas, morales y religiosas) deberán enseñar que el crimen del aborto es un “derecho de la mujer” y adoctrinar a los niños/niñas en la ideología de género, de neta prosapia marxista y gramsciana. Nuevamente se impone la comparación con los regímenes autoritarios del nazismo, fascismo, stalinismo, castrismo y chavismo.

En síntesis, compatriotas,
a) Estamos ante un proyecto de ley para instaurar el aborto en Argentina, que es el más radicalmente progresista y feminista que pudiera pensarse. Inexistente en muchos países que lo aceptan, dirigido a facilitar el aniquilamiento de niños y niñas bajo la simple voluntad frívola de la mujer, a la que se “educa” que es su derecho a hacerlo hasta el noveno mes de embarazo.
b) Resulta insólito que un gobierno peronista (el de la facción progresista de Alberto Fernández y Vilma Ibarra) cuyo histórico lema gubernamental fue que los únicos privilegiados en Argentina son los niños, esté promoviendo este proyecto de ley.
Sus principales impulsores (con ingentes aportes económicos en dólares, a partidos políticos y políticos) son organizaciones internacionales como el FMI, las Naciones Unidas, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la OMS, UNICEF, Open Society, la International Planned Parenthood Foundation, Ford Foundation, entre otras organizaciones internacionales que siempre han estado radicalmente en contra de los altos intereses nacionales de la Argentina.
c) Resulta insólito que en un país despoblado como Argentina se esté promoviendo una ley para matar, antes de que nazcan, a miles de niños y niñas argentinos cuyo destino es trabajar por la prosperidad y progreso de nuestra patria.
d) Por favor, difundir este mensaje para poner freno a este proyecto de ley nefasto y siniestro, que solamente va a traer más muerte y desolación a nuestra patria.
TODA VIDA VALE, PERO LAS VIDAS NACIENTES DE LOS NIÑOS Y NIÑAS ARGENTINOS VALEN MÁS QUE NINGUNA.

Por Juan Manuel Soria Acuña vocal del Honorable Tribunal Fiscal de la Nacion

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