El legislador del Partido de la Justicia Social presentó un proyecto para el regreso a clases presenciales en 2021, valiéndose en «la experiencia adquirida por la comunidad científica, los gobiernos y la sociedad».


Luego de que el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, anunciara en Tucumán que la intención del Gobierno nacional es «maximizar la presencialidad» de los niños, niñas y adolescentes en las escuelas durante 2021, el legislador Walter Berraducci presentó un proyecto en la Legislatura para garantizar el regreso a las escuelas con «seguridad sanitaria», capitalizando «la experiencia adquirida por los gobiernos, la comunidad científica y la sociedad».

«Presenté un proyecto para la adaptación de nuestras escuelas a las medidas sanitarias preventivas y razonables en el reinicio de clases presenciales 2021 en todos los niveles», indicó Berarducci, quien consideró que en marzo de 2020, cuando se implementó la cuarentena «como un modo de protegernos ante la pandemia» porque «no se conocían sus efectos». Sin embargo, a casi un año de la llegada del Covid-19 al país, el legislador opositor consideró que hubo un tiempo prudente para la adecuación a la «nueva normalidad» que impuso el virus.

«Desde mi espacio, una de las principales conclusiones que sacamos es que la escuela es irremplazable, tanto por el apoyo que brinda a las familias como por la trascendencia que tiene en el desarrollo personal y social de quienes asisten. Por esto, con este proyecto buscamos garantizar la seguridad sanitaria a todos los tucumanos en la vuelta a clases presenciales, adaptando estas medidas a cada escuela o comunidad educativa, teniendo en cuenta su medio ambiente sociocultural», explicó Berarducci tras la presentación de propuesta.

Ayer, Trotta había señalado durante su visita a Tucumán que «el compromiso es maximizar la presencialidad, que los chicos y chicas tengan la mayor cantidad de horas en la escuela en el inicio del ciclo lectivo y eso va a ser decisivo a partir de la decisión que adoptó el gobierno de priorizar la vacunación de los docentes que se va a iniciar en febrero».

En ese sentido, el funcionario nacional subrayó que «la vacuna no es condición indispensable para la presencialidad ya que la experiencia en el 2020 lo confirma, pero también somos conscientes que la vacunación va a permitir intensificar la presencia en las aulas». Por su parte, el gobernador Juan Manzur señaló que “junto a Trotta y a mi equipo de trabajo, hablamos de planes, propuestas, de ver de qué manera en un contexto difícil de pandemia, seguimos adelante con área sensible como es Educación”.

Informe de UNICEF

En consideración de Berarducci, la educación mediada por la tecnología «fue más que insuficiente». «Son muy concluyentes las opiniones de psicólogos, pedagogos y, principalmente, de padres al referirse a las consecuencias negativas por la no asistencia a clases: tedio, aburrimiento, abulia, irritabilidad, dificultades para dormir, incremento de tiempo frente a las pantallas», argumentó en el proyecto ingresado este jueves.

Además, se valió de una investigación realizada por UNICEF en todo el territorio nacional, que en el capítulo referido a la situación de los niños y adolescentes refiere que en la cuarentena extendida reporta que fueron afectados por aburrimiento (44%), cansancio (13%) y tristeza (8%). El estudio señala que lo que más extrañan de las actividades que no pueden realizar es ver a sus amistades y familiares (32%), ir a la escuela (30%) y salir a pasear (15%).

«A estas dimensiones de sufrimiento afectivo debemos tener en cuenta el irreparable daño en el proceso enseñanza-aprendizaje. Lo no aprendido, lo no experimentado, lo no vivenciado en el aula durante tanto tiempo es irrecuperable y el mayor daño de ello se verá en el desempeño futuro y en sus capacidades para continuar estudios superiores o acceder a un puesto de trabajo de calidad», agregó Berarducci, quien destacó el esfuerzo de los docentes para adecuarse a un contexto especialmente difícil, incluso «superando sus propios límites» frente a un «sistema educativo desactualizado tecnológicamente y demasiado estructurado burocráticamente».

En este sentido señaló, «las deficientes condiciones de conectividad y la dificultad para acceder a dispositivos digitales, especialmente en las poblaciones económicamente más pobres, condenándo a los estudiantes a una mayor exclusión en lo inmediato». «Nos enfrentaremos a índices de deserción y repitencia nunca antes vistos», alertó y pidió que «todas las instancias de gobierno asuman que la educación de nuestros niños y adolescentes como prioridad».

Berarducci solicitó, en la misma línea, que en 2021 «haya clases presenciales en todas las escuelas de la provincia asegurando las condiciones epidemiológicas y sanitarias». «Basta de protocolos universales de tecnócrata. Que se analice adecuadamente la población y el contexto de cada escuela; que existan planes de acción adecuado para cada lugar, para cada situación y para cada momento», requirió.

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