El Gobierno ratificó la continuidad escolar cuando los sindicatos ya piden suspender las clases. Harán un monitoreo diario para definir si es necesario reducir la presencialidad.
Durante el fin de semana se generaron versiones cruzadas, con la escuela en el centro de la confusión. En la provincia de Buenos Aires, algunos supervisores llegaron incluso a informar a los directores que se suspendían las clases presenciales. Pese al cortocircuito, el lunes, el gobierno nacional y las administraciones bonaerense y porteña se encargaron de ratificar la continuidad escolar.
“No se van a cerrar las escuelas”, enfatizó el ministro de Educación Nicolás Trotta ante los rumores de un eventual cierre en los distritos bonaerenses más afectados por la segunda ola. Recordó que en el Consejo Federal todos los ministros acordaron priorizar la educación presencial por sobre actividades económicas y sociales, aunque también mencionó que cada gobernador se encarga de la “administración de la presencialidad”.
Ese asterisco le abre la posibilidad al gobierno de Axel Kicillof de implementar, si fuera necesario, lo que ayer el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, llamó “reducciones en la presencialidad”.
Ese asterisco le abre la posibilidad al gobierno de Axel Kicillof de implementar, si fuera necesario, lo que ayer el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, llamó “reducciones en la presencialidad”.
No obstante, en una reunión virtual que mantuvieron ayer por la noche las autoridades de Educación y Salud junto a los dirigentes del Frente de Unidad Docente, se dejó en claro que por ahora las clases siguen como estaba previsto en el inicio del ciclo lectivo.
“Por ahora no van a suspender nada. Nos dijeron que van a ir monitoreando la situación día a día. Ellos sostienen que la escuela es el espacio que menos contagios ha producido”, confió a Infobae una fuente sindical.
La definición va de la mano con los datos que el Ministerio de Educación nacional difundió la semana pasada. Según las cifras oficiales, en el primer mes de clases, sobre el total de alumnos que concurren a la escuela, solo se contagió el 0,16%. Entre los docentes, se infectó el 1,03%. Más aún, desde la propia cartera educativa remarcaron que no hay forma de saber si esos contagios se produjeron al interior de las escuelas y que, por el contrario, los establecimientos se perfilan como detectores tempranos de los casos.
Pese a la baja incidencia de contagios, con distintos niveles de efusividad, los cinco gremios que integran el frente gremial -Suteba, Feb, Udocba, Amet y Sadop- coincidieron en la necesidad de al menos reducir las horas de clases en las localidades que mostraron aumentos exponenciales de casos en los últimos días.
El planteo fue en línea con el comunicado que unas pocas horas antes publicó Ctera. “Solicitamos al Ministerio de Educación de la Nación y Ministerios Provinciales Educativos la suspensión temporal de la presencialidad en aquellas localidades, departamentos o distritos donde el aumento de casos ha sido exponencial en los últimos 14 días”, expresaron. Hasta entonces, sus dirigentes eran aliados del gobierno nacional en la intención de recuperar la presencialidad este año.

La presión sindical aumentó en las últimas horas. A Ctera se le sumó Uda, el segundo gremio nacional de mayor peso, que también pidió volver a la virtualidad en aquellas localidades más comprometidas. “Solo en aquellos distritos, departamentos o ejidos urbanos que la realidad epidemiológica lo imponga hay que implementar la virtualidad con la provisión por parte de los gobiernos de las herramientas digitales imprescindibles. Hay que focalizar y advertir el lugar del problema”, plantearon.
Si bien la voluntad oficial es mantener la presencialidad actual, en el Conurbano reconocen que “todos los indicadores están en rojo”, tanto la ocupación de camas como el número de casos y el nivel de circulación en las calles. Por ende, reducir la frecuencia de la asistencia a las escuelas es una medida que está en el radar del gobierno bonaerense.
Donde sí parece no haber dudas, al menos por ahora, es en la Ciudad de Buenos Aires. Ante la consulta, en el Ministerio de Educación porteño descartaron de plano la posibilidad de reducir la cantidad de alumnos en las aulas, en una presencialidad que ya hoy es limitada por la exigencia de 1,5 metros de distanciamiento.
Por la negativa, Ute -el sindicato porteño de Ctera- lanzó un paro docente para el miércoles. El gremio le exige al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta la suspensión temporal de las clases presenciales y habla de un colapso en el sistema sanitario.
Mañana miércoles se llevará adelante una nueva sesión del Consejo Federal de Educación. No es casual que, en el medio de la escalada de contagios, haya aumentado la frecuencia de los encuentros virtuales. Allí los ministros provinciales plantearán sus inquietudes y definirán los pasos a seguir en la segunda ola de Covid-19.

Fuente: Infobae

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