El ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, quedó políticamente dañado tras la jornada de ayer. Desde el mismo Gobierno le señalan el poco diálogo interno que lo llevó a no estar al tanto del decreto presidencial que iba a terminar con las clases presenciales. Las mismas clases presenciales que él venía defendiendo incluso horas antes del anuncio.
Por eso en la jornada de hoy corrieron todo tipo de rumores sobre su renuncia. Desde adentro del mismo ministerio, algunas fuentes dejaron trascender que ya había presentado la renuncia y que Alberto Fernández no se la había aceptado. Pero otra alta fuente oficial aseguró a Clarín que Nicolás Trotta “no presentó su renuncia y dijo que no la va a presentar”.

A pesar del mal trago que pasó con el cierre de las escuelas, Trotta se recuesta en el apoyo político que aún conserva por parte de su mentor: el dirigente gremial de los encargados de edificios Víctor Santa María.

Trotta, además, viene del círculo más cercano al presidente Fernández. Fue una pieza clave en la mesa técnicas de la campaña electoral de 2019 y no solamente para temas educativos. Está cerca de Fernández desde el año 2003, cuando formaba parte de la agrupación Jóvenes K. Más que por su gestión, es este respaldo el que parece que lo mantiene en el cargo.

Sin embargo, crecen los rumores acerca de lo que puede llegar a pasar en el corto plazo. Todas las voces hablan de la debilidad con la que quedó tras la jornada del miércoles. “Ahora cuando hable Trotta, nadie le va a creer. Le van a preguntar si ya lo consultó con Alberto”, ironizan algunos. También se afirma que la reunión de este viernes entre Larreta y Fernández podría ser de vital importancia para el futuro de Trotta. ¿Qué pasará si la Ciudad decide abrir las escuelas? ¿Será Trotta la persona más indicada para salir a defender la postura oficial o habrá que buscar una figura nueva?. Ese es el gran interrogante.

En el medio de este panorama fue que el jefe de Gabinete Santiago Cafiero salió a negar la renuncia del ministro de Educación.

De todos modos, en el caso de que finalmente se produzca la dimisión, quien más suena para el cargo -entre las versiones, claro- es Jaime Perczyk, el actual secretario de Políticas Universitarias, un hombre con buen vínculo con en el mundo de las universidades públicas.
Lo cierto es que desde el miércoles a la noche, Trotta se abroqueló con su círculo más íntimo y dejo saber que “no va a hacer declaraciones”. Su cargo quedó en suspenso… depende ahora de lo que pase en las próximas horas.

Fuente: Clarín

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