“Quity” Ramos negó haber asesinado a su pareja, pero le dictaron la prisión preventiva. El dramático testimonio de la hija de la víctima.

“Le dije que me tuviera el arma y se escapó el tiro. No la quería matar”, señaló con lágrimas en los ojos Lauro Humberto “Quity” Ramos, el acusado del femicidio de Alejandra Marcela Martínez (38), ocurrido el viernes en el barrio El Palmar, de Famaillá. “Jamás pudo haber sido un accidente. Mi madre vivía aterrada por este señor. Ella desde hace rato que temía por su vida”, dijo Martina, la hija de la víctima, de 18 años. Ramos fue imputado de homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por uso de arma de fuego. El juez Mario Velázquez le dictó la prisión preventiva por cuatro meses.
La fiscala Mónica García de Targa, secundada por su auxiliar Belén Pan, presentó un alegato demoledor, por su claridad y por la cantidad de evidencias que sumó en contra del procesado. Según su teoría, Ramos llegó en estado de ebriedad a la casa de su pareja -ubicada a unos 60 metros de su domicilio- y, después de una discusión, le disparó en la cabeza en la cocina de la casa. También señaló que, al escuchar el disparo, José Martínez, otro hijo de la víctima, fue en su ayuda. “La encontró en una silla plástica, ya sin vida. Empezó a forcejear con él, le quitó el arma, pero no pudo evitar que huyera del lugar”, agregó. Ramos fue detenido momentos después en un campo. “Antes de que lo detuvieran, una vecina dijo que el acusado amenazaba con un arma de fuego diciendo que le pegaría un tiro al que saliera en defensa de la fallecida”, agregó Pan.
Ramos, empleado de la Municipalidad de Famaillá, con antecedentes por robo agravado y condenado por evasión de la comisaría de Monteros, hizo uso de la palabra. “Nunca quise hacerle daño. Fue un accidente. Jamás sería capaz de hacerle algo malo. Me puse mal porque fue un accidente. Por eso me escapé”, indicó al sostener su inocencia.

Pero fue el testimonio de la hija  el que terminó de aclarar el panorama. “Mi madre vivía una pesadilla. Ella sabía que él, tarde o temprano, la mataría. Tengo mensajes y videos para demostrar lo que estoy diciendo”, señaló Martina. “Él le pegaba y hasta llegó a hacerlo en pleno centro de Famaillá”, agregó.
“La violencia no sólo era contra mi madre, sino contra mis hermanos también. No nos podíamos sentar a comer porque él nos gritaba a todos. También se comía toda la comida que hacía mi madre para que nosotros no pudiéramos comer. Con o sin alcohol en la sangre, la agredía a mi madre”, añadió. La joven indicó además que su madre había llamado varias veces a la Policía para que la defendiera de las agresiones que sufría. “Cada vez que llegaban él se escondía en el monte. Nunca lo pudieron encontrar. Mi madre no se iba porque sabía que él la mataría donde la encontrara. Esa persona no puede quedar libre”, concluyó.
La fiscala solicitó que se le dictara la prisión preventiva por seis meses, ya que además de la fuga de la comisaría de Monteros, Ramos también se habría fugado de una cárcel de Mendoza donde había estado cumpliendo una condena de cuatro años por robo. La defensora oficial Raquel Ferreyra Asis, que poco pudo hacer ante el cúmulo de pruebas en contra de Ramos, solicitó que la medida sea por cuatro meses, ya que existe la posibilidad de que se haya tratado de una muerte accidental. Velázquez le dictó la medida por 120 días, tiempo que consideró suficiente para que se concluya la pesquisa.
Las claves del caso
1- “Quity” Ramos mantenía una relación sentimental con Alejandra Martínez desde hace unos cinco años, pero vivían en distintos domicilios.
2- Según la fiscala García de Targa, el acusado, en estado de ebriedad, le disparó en la cabeza a la víctima que murió en el acto.
3- El sospechoso habría intentado quitarse la vida colgándose de una mora, pero el cinto que utilizó no aguantó el peso y terminó cortándose.
4- Martina, hija de la mujer asesinada, declaró que Ramos la agredía desde hace tiempo, pero no quería dejarlo porque temía por su vida.
5- La mujer llamaba a la Policía cada vez que era golpeada, pero el hombre se ocultaba. Nunca lograron detenerlo por violencia de género.
Autocrítica
“Volvimos a llegar tarde”, dijo el juez
“Pasa el tiempo y la historia sigue repitiéndose. Según lo comentado por la hija de la señora, volvimos a llegar tarde”, señaló el juez Mario Velázquez, al fundamentar el fallo que dictó en la audiencia. El magistrado solicitó a la Oficina de Gestión de Audiencia que realice todos los trámites necesarios para que los hijos menores de edad de la víctima reciban apoyo del Estado, al igual que Martina Martínez, que se hará cargo de sus hermanos.

Fuente: La Gaceta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *