A principios del 2015, Mauricio Gilberto Parada Parejas era uno de los tantos alumnos inscriptos en la carrera de traductorado de inglés, en el Colegio Mark Twain de la ciudad de San Miguel de Tucumán. En ese instituto, Mauricio fue parte en la clase de Paola Estefanía Tacacho. La relación ex alumno-docente se volvería particularmente oscura. En el transcurso de los últimos cinco años, Paola lo denunció 13 veces por acosarla a través de redes sociales y en su propia casa con insultos y amenazas de muerte que finalmente fueron concretadas: el viernes pasado, cerca de las 21, Parada asesinó a Paola en plena calle de al menos seis puñaladas, una de ellas por la espalda, mientras ella regresaba a su casa del gimnasio.

El crimen no sorprendió a algunos, en cierta forma. Sus ex compañeros del Mark Twain estaban muy al tanto de su obsesión con su ex profesora y sabían que ella lo había denunciado ya muchas veces. Si bien Mauricio asistió solo algunos meses al instituto y luego abandonó la carrera, la mayoría recuerda que Parada siempre se hacía presente en la puerta del colegio, que quedaba a muy pocas cuadras de su casa, y que hasta había acosado a otras alumnas.

“Los pocos meses que fue a clases fuimos compañeros. Él era muy raro, no se daba con nadie. No hablaba y no quería hacer trabajos grupales para no dar su teléfono”, recuerda Áilean Fratkin, una ex alumna de Paola Tacacho, en diálogo con Infobae. “No llegó a completar el semestre y dejó de ir a clases, pero igual siempre estaba afuera del instituto”, agregó.

Áilean recuerda que cuando Mauricio dejó de asistir a clases, tanto Paola como ella y otras alumnas fueron hostigadas por él a través de cuentas truchas que armaba para intimidarlas. “Con mi nombre se hizo un par”, cuenta: “Me mandó varios mensajes, incluso hasta el año pasado me llegaron, pero eran muy esporádicos. La obsesión mayor siempre fue con Paola, porque iba a su departamento, le tocaba el timbre, sabía sus recorridos”.

Los mensajes que recibió Áilean no solo tienen la misma apariencia de los que recibió Paola, sino que también tenían mensajes dirigidos a la profesora de inglés: “Tacacho hija de perra, pifiadora”, decía uno. “Dile a Pao Estef. Tacacho la guerra ni empezó, salteña putaresca, aguante [Juan] Darthés”, escribió en otro, en diciembre de 2018, en referencia a la denuncia por violación de Thelma Fardín contra el actor que se hizo pública sobre esa fecha.

En otro la agredió directamente con un insulto despreciable: “Judía reventada”.

Los familiares de Paola Tacacho contaron que le hizo lo mismo a ella durante años, armaba cuentas falsas con su nombre y publicaba fotos de ella con mensajes intimidantes: “Se acerca la hora de desaparecer” o “I am dead” (estoy muerta). El hostigamiento, sin embargo, no sólo era virtual, sino que Parada incluso la seguía cuando salía de su casa, le tocaba el timbre, graffiteaba su nombre en su camino al trabajo como para marcar su presencia y hasta llegó a ingresar un día en el edificio y llenar de fotos suyas el palier.

Paola era salteña y se había recibido como profesora de inglés en la Universidad Nacional de Tucumán. Era amante de la literatura inglesa y tenía el proyecto de viajar a Francia el año que viene para profundizar sus estudios de idioma. “La querían todos. No tenía problemas con nadie salvo con este asesino”, recordó su prima este fin de semana en diálogo con este medio.

El motivo de tanta agresión en sus mensajes, entonces, no estaba claro. Pero las ex compañeras de Parada tienen una teoría: “La verdad no me acuerdo mucho si pasó algo específico de por qué dejó. Pero se enojó mucho cuando Paola le puso una ‘mala nota’. Y por mala nota me refiero a un 8,50. Me acuerdo de eso porque estábamos sorprendidas de la reacción por esa nota”, cuenta Áilean.

En noviembre de 2015 Paola denunció a Mauricio por primera vez. En septiembre de 2016, Paola, que había puesto al tanto a sus alumnas del hostigamiento que sufría, le envío un mail a Áilean. “Quería avisarte que te puse de testigo en la causa por Mauricio”, le escribió. Ella le respondió que le escribiría cuando tuviera novedades. “Nunca me contactaron de la Justicia”, dice.

Mauricio, en tanto, estuvo un tiempo detenido pero fue liberado a pesar de las sucesivas violaciones a las restricciones de acercamiento dispuestas en favor de Paola. El 29 de mayo de este año lo denunció por última vez, en una causa por daños y perjuicios que tramitaba en un juzgado civil y comercial tucumano. Sin embargo, el acoso nunca cesó y el desenlace fue trágico.

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