Es terrible lo que pasó, es un momento muy difícil. Lo que han hecho con este muchacho no tiene nombre. La familia está destruida y la preocupación en la Policía es una realidad y se resume en una frase: ‘Le das un beso a tu madre y volvés en un cajón’”.

El caso que sacude a las fuerzas policiales tucumanas es el de Facundo Luna, el joven agente de 22 años, quien se dirigía a cumplir con su trabajo el domingo 20 de junio: el policía pertenecía al Programa de Cuadrantes de Patrulla, la Guardia Urbana que trabaja fuera de las cuatro avenidas principales de San Miguel de Tucumán, y quien murió luego de ser atropellado en la esquina de avenida Independencia y Bernabé Aráoz.

“El hecho se produjo el domingo a las 6 de la mañana. Facundo se dirigía en su moto luego de presentarse en la sede de Blas Parera al 400, en Villa 9 de julio. Él estaba asignado al área 3A, que es desde la avenida Roca y Alem hacia el sur. A tres cuadras de llegar a su puesto, una camioneta roja Dodge Ram lo chocó, lo atropelló por encima y lo arrastró dejándolo tirado en la esquina y dándose a la fuga”.

“La patente nunca se visibilizó, pero es de las patentes nuevas. No creemos que haya muchas camionetas nuevas rojas Ram. Cuando Facundo quedó tirado en el suelo, los vecinos le robaron el arma, el chaleco, y también la billetera. Fue asistido con primeros auxilios por personal policial que viajaba en la línea 19. Se bajaron a asistirlo y escucharon las últimas palabras de Facundo: ‘No me dejen morir’. Fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla, pero a las 11 falleció: tenía perforado los pulmones y una hemorragia masiva”, revelan.

“Facundo era un muchacho con toda la vida por delante, del barrio Puerto Argentino, cerca del Mercofrut, quien además de pertenecer a las fuerzas policiales estudiaba la carrera de Higiene y Seguridad. Soñaba con ayudar a salir adelante a su familia muy humilde. Es por ello que estamos pidiendo cualquier tipo de colaboración, de dato, de testigos”.

“Hay gente que ha visto lo que ha pasado, pero no habla por temor a represalias. Si tiene algún indicio sobre lo que ha pasado, puede acercarse a cualquier comisaría con todas las garantías del caso. Mientras tanto, el tema preocupa entre los compañeros de Facundo, quienes salen de sus casas a cumplir con el servicio y, la verdad, es que no saben si vuelven a su casa o no”.

Fuente: eltucumano

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